
|
Crónica de un Tridebut anunciado
Por: Ishtar Prueba celebrada el: 22 may 2005
Nervios a Flor de Piel Viernes, 4 de la tarde, rumbo a Cullera con el coche lleno de trastos (hay que ver con todo lo que hay que cargar para este deporte). Tras cinco horas de viaje y una visita al centro de la organización para recoger los dorsales para, en teoría, ahorrar tiempo el día de la competición, nos dirigimos a nuestra casita de juguete en Gandía para reunirnos con Trucu, Ferdy y un amigo de éste y marchar a cenar un buen plato de pasta para cargar bien las pilas. Sábado, 8:50 de la mañana, parece que vamos con tiempo suficiente. Desayunamos tostadas y café y nos liamos con los preparativos. Hay que recoger muchas cosas y tener cuidado de no dejarnos nada, pero nos liamos, nos liamos. Salimos a las 10:30, nos perdemos, no encontramos los boxes que tan fácilmente vimos el día anterior, no tengo agua fresca para llenar el bidón, hay que montar todo en boxes, tengo que ponerme el neopreno que tanto me costó calzarme en la piscina,... nervios, nervios,... son casi las 11:30. Tengo que ir al WC y no veo las cabinas que hay al lado de boxes así que corro con las chanclas haciéndome cada vez más rozadura en los pies en busca de un bar. De vuelta empiezo a ver que la gente lleva el nº del dorsal pintado en el brazo y la pierna... pregunto a los jueces y me dicen que tengo que ir donde dan los dorsales a que me pinten y me den la pegatina del casco. ¿Para qué me sirvió entonces ser previsora e ir a recoger el dorsal el día anterior?. Busco la caseta de los dorsales chocándome con varias vallas que impedían mi paso. Las chanclas me siguen rozando cada vez más profundo. Llego a boxes... son las 11:45, hora en la que cierran el paso tras de mi. Intento colocar todo lo mejor posible, pero no hay tiempo y aún me tengo que enfundar el neopreno, que gracias a la ayuda de sermor entra en la mitad de tiempo del previsto mientras intenta tranquilizarme sin mucho éxito (gracias, cariño). Corro a la playa medio llorando... no puedo respirar. Me mojo un poco y me enfundo el gorro de natación para tocarme después la cara y ponérmela perdida del negro rotulador con el que marcan el dorsal. Las chicas me lo dicen y, aunque resulte absurdo ya que me iba a meter en el mar y ya se limpiaría, el hecho no es precisamente tranquilizador tal y como estaba ya. Angustia, casi llanto, me cuesta respirar. Pagando la Novatada ¡¡Meeec!!. Bocina de salida y corremos al mar. Intento meter la cabeza dentro del agua para dar alguna brazada y lo único que consigo es tragar agua salada. Camino un poco y vuelvo a intentarlo con la misma suerte. Sigo caminando intentando serenarme para normalizar la respiración y poder así echar a nadar, pero pronto dejo de hacer pie. Intento nadar a braza y sigo tragando agua, pero no puedo estar ahí parada hasta que se me pase la angustia, así que decido ponerme panza arriba y avanzar un poco a espalda, que siempre será mejor que estar parada. Me quedo muy atrás pero cuando consigo empezar a nadar empiezo a adelantar a algunas triatletas. "Bien, vamos recuperando", pensé. 1ª boya, 2ª boya... nado relativamente relajada, aguantando la distancia bastante mejor de lo que pensaba. Pero al nadar de la 2ª boya a la playa la corriente me arrastra y, por falta de experiencia en natación marítima, yo me dejo arrastrar. Cuando me doy cuenta estoy bastante lejos del objetivo, así que intento nadar hacia allí en diagonal. Me vuelvo a relajar y ocurre lo mismo, así que vuelta al proceso. No sé cuántos metros de más nadé, pero seguro que fueron unos cuantos... algo que mejorar para la siguiente: hay que mirar mucho por dónde vas. Transición a cámara lenta Salgo del agua medio grogui por el movimiento del mar, por el agobio de nadar en zig-zag, por el neopreno opresor,... Camino por la pasarela hasta boxes haciendo eses y me paso de largo mi bici... y eso que no quedaban muchas bicis ya. Quita el gorro, quita el neopreno a saltitos, seca los pies y la cara, ponte los calcetines, las zapas de la bici, el casco, las gafas, el dorsal,... ufff, son tantas cosas. Hay mucho por aprender y mejorar en este segmento. Cojo la bici y tira millas. Como el duatlón. Ya encima de la bici me siento más cómoda. "Esto ya lo he hecho más veces, así que ya sé cómo va", pensé. La novedad es el sabor salado que permanece constante en mi paladar y que provoca una sed inextinguible. Como siempre, los últimos tenemos la desventaja de no "jugar al drafting", así que casi es otra competición la que corremos. Quedan 4 vueltas a un circuito de ida y vuelta en el que ves constantemente a perseguidoras y perseguidas, a los grupos y a las solitarias. Las tentaciones de ponerme a paladear la competición y con ello dejarme invadir por el espíritu ciclista de Verano Azul eran grandes así que, aprovechando las facilidades de controlar la situación que me daba el circuito, en mi mente aparecían en rojo neón la frase "A por ella". Y así, con pequeños objetivos, recuperé algunas de las posiciones que tan estúpidamente perdí en la natación. Segunda transición: ¡¡a correr!!. Hace calor, calor húmedo y pegajoso, pero correr por el paseo marítimo es algo novedoso para mí, así que intento concentrarme en eso. 2 vueltas a un circuito que se hace muy largo, tal vez por la costumbre duatlética de correr la mitad tras el segmento ciclista que mi cuerpo parece haber memorizado. Pero me encuentro bien de forma y cómoda de piernas una vez que se pasa un poco el efecto pata-palo con el que nos obsequia la bici. Segunda vuelta mejor que la primera, apretando un poco más a pesar de lo miedica que soy para coger un buen ritmo en los 5000 por miedo a no ser capaz de mantenerlo y petar antes de tiempo. Recupero algún puesto y voy muy entera así que, al ver como una veterana me adelantaba como un rayo, acelero para recuperar mi posición, consiguiendo el objetivo tras un sprint reñidísimo ("que no, que yo no soy competitiva"... o eso creía yo). - Puesto general: 76/82 |